De Frank Sinatra a Billie Holiday, de Billy Joel a Taylor Swift, De Bob Dylan a Bruce Springsteen o deLou Reeda Pogues no hay una ciudad protagonista de tantas canciones como Nueva York, entre ellas la fascinante Empire State Of Mind por Alicia Keys, pianista y cantante que retrata entre delicada e intensa las luces y sombras de su Gran Manzana natal.
“Ooh New York, ooh New York” susurra el coro mientras Alicia pulsa las teclas de ébano y marfil para conmovernos con su maravilloso registro vocal mencionando Broadway, Harlem, el puente de Brooklyn, las peligrosas calles siempre ruidosas con las sirenas, si bien sus brillantes luces le hacen sentirse renacida porque ella es de Nueva York, “una jungla de cemento donde se fabrican los sueños”.
La canción, en cuya letra curiosamente no se cita al emblemático rascacielos que le da el título, va cobrando impulso hasta un majestuoso desenlace, digno de la disparidad de tan impresionante urbe.
Empire State Of Mind tiene una historia interesante, originalmente compuesta por las productoras Angela Hunte y Janet Sewell-Ulepic cuando estaban de viaje en Londres y añoraban Nueva York. Se la ofrecieron al rapero Jay-Z que fue el primer en grabarla eligiendo a Alicia Keys para hacerle el contrapunto vocal entre tanta parrafada hip-hop. El tema fue un rotundo éxito.
Nuestra protagonista, que también intervino en la composición, la arregló a su estilo con más sentimiento y preciosa melodía soulera, que incluyó como broche al álbum The Element Of Freedom (2009).
Al final de esta reseña se puede ver el vídeo primigenio con Jay-Z, confiamos en coincidir cuál de las dos nos gusta más…
Directa al estrellato
Este ‘Elemento de libertad’ fue el cuarto Lp en estudio de Alicia Augello Cook (obvia la elección de su apellido profesional Keys -teclas-) que alcanzó el estrellato Instantáneo desde su debut en 2001 con la canción Fallin’ y el consecuente álbum Songs In A Minor, que vendió más de 12 millones de copias (ahora ronda ya el centenar) y ganó cinco Grammys (en total ya ha recibido 15).
No se bajó del pedestal con las siguientes entregas: The Diary Of Alicia Keys (2003), As I Am (2007) hasta del que nos ocupamos The Element Of Freedom, siempre aportando clase, talento y elegancia basculando del soul al pop, el hip hop o la electrónica.
Explosivo dueto con Beyoncé
Así, la vena salvaje aflora en Put It In A Love Song, explosivo dueto con Beyoncé en el que las dos divas reclaman que si realmente la quiere, pues que lo escriba en una canción de amor. Irresistible ritmo para bailar sin freno en un derroche de pasión y sensualidad. Coescrita con el rapero y productor Kasseem Dean, Swizz Beatz, con quien se casó al año siguiente y son padres de dos varones.
Sin renunciar a su herencia de soul clásico, este disco supone una evolución de Alicia hacia sonidos más electrónicos con la estrecha colaboración del productor Kerry Brothers, conocido como Krucial, Incluso es patente la influencia de Prince en su etapa ’New Power Generation’.
Tal es el caso del tema This Bed con profusión de ‘programming’, pero prevalece el fantástico estilo vocal de Keys al igual que la pegadiza Doesn’t Mean Anything; la viva base rítmica de Krucial convive con el estupendo piano y alarde gutural de Keys que se hace sus propios coros y las incursiones de la guitarra de Paul Pesco.
El tono general del disco es pausado e introspectivo como en la excelente Try Sleeping With A Broken Heart. Alicia canta cristalina “intentando dormir con el corazón roto” con los coros de Billy Kraven en contraste con la martilleante caja de ritmos y sintetizadores de los productores Jeff Basker y Plain Pat.
El intimismo inunda Un-Thinkable (I'm Ready) y otras baladas como Distance At Time, How It Feels To Fly o That’s How Strong My Love Is (sin relación con la de Otis Redding) inmersa en un piano de cámara clásica y la dulce voz de Alicia.
Otro de los momentos más atractivos del álbum es Wait Til You See My Smile que empieza suave con el piano y la ternura de Keys para ir floreciendo entre el programming y una sección de violines. Desde luego, su sonrisa es arrebatadora.
Y si hay más ganas de ver cómo de adictivo es su directo, pues un magistral botón con el vídeo que reproducimos de Love Is Blind, ninguna celda es capaz de atraparla.
¡A disfrutarlo, háganme el favor!
ALICIA KEYS - THE ELEMENT OF FREEDOM (2009)
.1. Element Of Freedom (Intro)
.2. Love Is Blind
.3. Doesn’t Mean Anything
.4. Try Sleeping With A Broken Heart
.5. Wait Til You See My Smile
.6. That’s How Strong My Love Is
.7. Un-Thinkable (I'm Ready)
.8. Love Is My Disease
.9. Like The Sea
10 Put It In A Love Song
11 This Bed
12 Distance And Time
13 How It Feels To Fly
14 Empire State Of Mind Pt. 2: Broken Down
Todas las canciones de Alice Keys o coescritas
Otros discos recomendados: Songs In A Minor (2001), The Diary Of Alicia Keys (2003), As I Am (2007) Girl On Fire (2012). .
Las compañías discográficas siempre han tenido la mala -y merecida- fama de explotar al máximo a los artistas, pero hay muchas loables excepciones con sellos que apostaron por músicos prometedores como la californiana Beserkley, benefactora nada menos que de Jonathan Richman & The Modern Lovers, Greg Kihn Band, Earth Quake y uno de nuestros favoritos, The Rubinoos.
Originarios precisamente de la ciudad universitaria de Berkley, al norte de San Francisco y sede de la mencionada Beserkley, los amigos quinceañeros Tommy Dunbar (guitarra y coros) y el voz solista Jon Rubin -de su apellido surgió el nombre- formaron Rubinoos a principios de los 70 pero no fue hasta 1977 cuando vio la luz su álbum homónimo de debut, una delicia de power pop que hereda las armonías vocales de los Beach Boys, Beatles o Raspberries y las amplifica con el sonido imperante nuevaolero del momento.
La Psiquiatría diagnostica como ’trastorno mental’ a las personas bipolares, pero esa alteración se torna en virtud cuando se aplica a la música y mejor cuanto más multipolar.
Tal es el caso de Yola, británica de raza negra, voluminoso cuerpo, ensortijado cabello y, sobre todo, una excelente cantautora que sin renunciar a su herencia soulera se desenvuelve de maravilla en el country para romper el estereotipo de que este estilo es privativo de rubias norteamericanas con voces cristalinas.
Yolanda Claire Quartey, natural de Bristol, empezó en el grupo local Phantom Limb (2005 a 2012), colaboró como vocalista para otros artistas y se aventuró en solitario con el EP Orphan Offering (2016) en memoria a su madre fallecida tres años antes.
Fieles a la tradición de estas fechas, Magnetófono se complace en compartir otro álbum navideño. En esta ocasión, para contrarrestar tantos atracones y cuchipandas, proponemos una pausa íntima de la mano del dúo estadounidense She & Him.
El guitarrista y productor M. (Matt) Ward y la actriz Zooey Deschanel se conocieron en la película 'The Go-Getter' (2007) que ella protagonizaba y él había compuesto la banda sonora. El director Martin Hynes les convenció para incluir un dueto, When I Go To The Border de Richard & Linda Thompson.
The Velvet Underground fueron, y siguen siendo, objeto de culto de la escena musical y artística de Nueva York en la segunda mitad de los 60. Cuando tocaron a su fin en 1970, su padre espiritual Lou Reed emprendió una carrera en solitario con un primer disco homónimo que no trascendió.
Entonces llegó al rescate David Bowie, declarado admirador del sonido y estética de la Velvet, para producir y dar el empujón definitivo a Lou Reed con Transformer.
Grandiosa obra que ya desde la portada ilustra la imagen glam del momento y, lo más importante, reproduce el talento de este artista transgresor con una amalgama de canciones que van desde el rock visceral a la sensibilidad más tierna o a la golfería cabaretera.
Crosby, Stills, Nash & Young conformaron la primera superbanda, al menos de folk-country-rock, cuando los tres primeros se unieron y publicaron en 1969 un álbum homónimo y al año siguiente se sumó el canadiense para completar este legendario cuarteto.
Stephen Stills y Neil Young, que ya habían editado sus primeros discos en solitario, provenían de uno de los grupos pioneros y emblemáticos en conjugar el rock con las raíces, Buffalo Springfield. No menos pedigrí aportaba David Crosby, componente de la etapa más fructífera de los Byrds, en tanto que el británico Graham Nash añadía el toque pop tras hacer historia con los Hollies.