Laurel Canyon, esa extraordinaria concatenación de talentos musicales que surgió en la California de los años 70 y que ha superado la categoría de leyenda, está repleta de artistas consagrados que probablemente no hubieran alcanzado tal magnitud sin la colaboración estelar de otros ‘secundarios’ que merecen el mismo reconocimiento como John David Souther.
La impresionante hoja de servicios de este compositor, cantante y hasta esporádico actor incluye más de una docena de canciones coescritas con los Eagles (entre ellas varios de sus más granados éxitos: New Kid In Town o The Best Of My love); una relación que quizás fue más allá de lo musical conLinda Ronstadt (Don’t Try Now o Faithless Love), el delicioso dueto con James Taylor en Her Town Too y muchas más involucradas con Warren Zevon, Lowell George (Little Feat), Jackson Browne, Bonnie Raitt,Bob Seger, Randy Newman…
Si por esto fuera poco, Souther hizo sus primeros pinitos con Glenn Frey en Longbranch Pennywhistle (1969), formó en 1974 un supergrupo con Chris Hillman (Byrds y Flying Burrito Brothers) y Richie Furay (Buffalo Springfield y Poco), además de legarnos siete valiosos discos como solista de los que elegimos el majestuoso You’re Only Lonely, tercero cronológicamente (1979).
Cuando te sientas sola, llámame
“Recuerda que yo estaba allí cuando eras una reina y seré el último que esté a tu lado. Así que puedes llamarme cuando te sientas sola” va desbrozando Souther con tanta elegancia como candor, que encuentra eco en los coros sesenteros de Jackson Browne, Glenn Frey, Don Henley y Jorge Calderón sumados a un descomunal elenco de músicos: las guitarras de Waddy Wachtel y Danny Kortchmar, el piano de Don Grolnick, el bajo de Kenny Edwards y la batería de Rick Marotta.
White Rhythm And Blues, que tuvo más resonancia en la versión de Ronstadt, es una balada deliciosa al ofrecer a su amor rosas negras y suave R&B blanco con la suprema steel country de Dan Dugmore, la melosa segunda voz de Phil, la mitad de los Everly Brothers, y la armónica de John Sebastian (Lovin’ Spoonful) para redondear una maravilla.
Caña
Hay también pasajes de puro R&R con desparrame guitarrero y coral como la coescrita con Frey, Til the Bars Burn Down, y Fifteen Bucks compuesta con la banda, el lucimiento soulero de David Sanborn al saxo alto mientras Souther grita que todo lo que necesita son quince dólares.
Nuestro protagonista, nacido en Detroit, emigrado a Texas y establecido definitivamente en Los Angeles, rescata un tema de la etapa con Hillman y Furay, Trouble In Paradise, añadiéndole un toque blues con el saxo tenor de Tom Scott, la garganta recia de Souther y el ritmo sólido.
Country con sabor
En contraste, el aroma country y el sabor latino se juntan en la animada If You Don’t Want My Love. Alarde vocal con falsetes de Souther, el órgano envolvente de Jai Winding, la rítmica invitada de otro ‘Eagle’, Don Felder, y la batería incansable de Mike Botts.
La balada más sentida del álbum es The Last In love, fruto de nuevo de la colaboración con Frey, en la que la frágil voz de Souther se entremezcla con las acústicas de Wachtel y Kortchmar; cadencia similar a Songs Of Love o la agradable campera The Moon Just Turned Blue.
Después del siguiente Lp, Home By Dawn (1984), Souther tardó 14 años el publicar el siguiente, if The World Was You, aunque en este tiempo hizo muchas colaboraciones. Los otros dos trabajos de estudio fueron Natural History (2011) y Tenderness (2015). Cuando preparaba una gira con Karla Bonoff, la muerte le sorprendió el 17 de septiembre de 2024, a los 78 años.
Llegó a comentar que si él no se convirtió en una estrella es porque cedió sus mejores canciones a los Eagles y Linda Ronstadt. Damos fe de ello porque es uno de los más grandes cantautores de la historia.
¡A disfrutarlo, háganme el favor!
J. D. SOUTHER - YOU’RE ONLY LONELY (1979)
.1. You’re Only Lonely
.2. If You Don’t Want My Love
.3. The Last In Love (Glenn Frey/Souther)
.4. White Rhythm And Blues
.5. Til The Bars Burni Down (Frey/Souther)
.6. The Moon Just Turned Blue
.7. Songs Of Love
.8. Kifften Bucks
.9. Trouble In Paradise (Coescrita con la banda)
. Todas las canciones escrita por JD Souther, salvo donde se indica.
. Otros discos recomendados: John David Souther (1972), Black Rose (1976), Home By Dawn (1984), If The World Was You (2008).
Reivindicar grandes talentos ignorados es una de las cruzadas de esta nuestra querida página magnetofono.com y a ese empeño nos sumamos con D.L. Byron.
This Day and Age, editado en 1980, es uno de los mejores ejemplos del power pop nuevaolero en su máximo esplendor a la altura de Elvis Costello o Graham Parker, pero salvo un primer single con videoclip incluido que sí programó MTV, Listen To The Heartbeat, este artista originario de Nueva Jersey no tuvo continuidad.
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Ser hijo de un músico consagrado y llevar con dignidad su apellido es un exigente reto que muchos retoños han intentado con desigual fortuna, como Nancy Sinatra, Ziggy Marley, Rosanne Cash, Miley Cyrus, Rufus Wainwright, Julian Lennon o ¡Enrique Iglesias!.
Uno de los que más airosos ha salido de este envite es Jakob Dylan, cuya mayor virtud reside en que no ha querido parecerse a su progenitor con una apuesta acorde a su generación, si bien no se le puede negar la similitud de la voz nasal con el de Minnesota.
¡Qué cara de tont@ se te pone cuando eres eres la última persona en enterarte de que tu pareja te va a dejar porque es otra persona la que le enciende el alma!
Así nos lo cuenta Del Amitri en Always The Last To Know, uno de los muchos temas con los que esta banda escocesa nos embauca en una soberbia conjugación electro-acústica de folk, country y rock nuevaolero, unida a letras inteligentes.
No existe un invento mejor que el verano para el disfrute completo: trabajar poco o nada, combatir el calor al resguardo de un buen chiringuito y bailar al compás de un ritmo contagioso y sensual.
Muchos se contentan con las manidas canciones de la estación como las añejas barbacoas de Georgie Dann o los actuales despacitos y súbeme la radio del desafinado Iglesias Jr., pero existe un antídoto ideal para desentumecer los músculos desde la cabeza a los pies pasando por la pelvis: el reggae.
No se me ocurre un nombre más apropiado y certero que The Band para resaltar la importancia de 'La Banda' en la historia del rock, compuesta por excelsos músicos quienes al tiempo que aportaron su talento y colaboración a grandes artistas desarrollaron una carrera propia repleta de supremas canciones.
Curtidos sobre el escenario desde sus comienzos a finales de los 50 como grupo del cantante de rockabilly Ronnie Hawkins estos cuatro canadienses y un sureño de Arkansas (Levon Helm) se trasladaron a Nueva York y en ellos se fijó Bob Dylan, con el que giraron y empezaron a grabar temas que salieron a la luz años después como The Basement Tapes, además del disco de estudio Planet Waves (1974) y el doble directo Before The Flood (1975).