
- Escrito por: Groovyfamily
Los grupos pop-rock españoles de los 60, a excepción de Los Bravos, tuvieron poca o ninguna repercusión en el resto del mundo. Y tampoco es que Los Bravos, a pesar de Mike Kennedy y cantar en inglés, tuvieran 600 números 1 en todas las listas. Black is Black y poco más. Pero mira tú por dónde, cuarenta y tantos años después unos grupos semi desconocidos se atreven a interpretar unas versiones de grupos españoles sesenteros. La primera es una versión del “Flamenco” de “Los Brincos”. La interpretan “The Mobsmen” , un grupo noruego que hace surf. El tema aquí pierde la letra para ser un instrumental. The Mobsmen, como curiosidad, usan unas máscaras tipo superhéroe sin pelas, que les da un toque particular. ¿Quién les iba a decir a Juan Pardo, a Junior y al finado Sr. Arbex que les iban a versionar en Finlandia?

- Escrito por: FJ
Bobby Emmett no es muy conocido en nuestro país, aunque de la banda en la que militó hasta hace poco, The Sights, sí ha llegado algún eco, entre otras cosas porque en alguna ocasión ha compartido escenario con los Libertines de Pete Doherty y ya sabemos que éste sí que es conocido en todos los confines del planeta. Toca también como apoyo en la Shotters Jennings Band, grupo del hijo de Waylon Jennings, en la onda country y también alejado de los circuitos comerciales. El hecho de no estar en el circuito de la fama no le impide ser un gran músico, multi-instrumentista - al menos se sabe que toca el piano, saxofon, armónica,bajo y guitarra - y amante de la historia de la música.
- Escrito por: FJ
Al trío de Monroe, Louisiana, no les gusta que les encasillen en el género shoegazing -nombre un tanto despectivo que hace referencia a mirar a los pies en vez de al público- que surgió a finales de los 80. Realmente, si nos atenemos sólo al sonido, guitarras machaconas distorsionadas a tope y atmósferas musicales oscuras, el estilo surgió mucho antes, y se llamaba simplemente rock and roll (eso sí, del ajeno a las etiquetas). Si escuchas un disco de la Velvet o Sonic Youth encontrarás los antecedentes de todo esto, aunque Lou Reed siempre ha tenido una mirada fija al público que impone respeto.

- Escrito por: FJ
Hay que escucharlos para comprobar que han conseguido un sonido de película de cuando los Ozores triunfaban con las Hijas de Helena. Jack Lemmon podría figurar en un letrero rodeado de dibujos que imaginas coloreados en tono pastel mientras Perdidos en el Espacio suena en tu flamante Iberia. Son argentinos, se llaman Modular en honor a los sintetizadores Moog y llevan desde el año 2000 jugando con volver al pasado. Lo mismo vienen de allí y a lo que han jugado es a ir al futuro y dejarnos un pedacito de su tiempo. Completan sus flasbacks musicales con unos videos donde combinan humor con iconografía sesentera, donde los estribillos pegadizos alternados con fragmentos instrumentales logran encajar entre efectos de voz hechos con sintetizadores a lo Rick Wakeman.

- Escrito por: FJ
Eric D. Johnson es uno de esos tipos inquietos que hay que tener fichado y perseguir por si acaso hace un album genial un día de estos. No hay que confundirle con un monstruo de la guitarra que se llama igual y que hace sesiones de jazz con Joe Satriani. Este señor es de Chicago - nada que ver con el campo y la vida contemplativa de los rumiantes - y hasta ahora ha conseguido unos discos muy resultones de una mezcla de folk y pop vitalista. Su música está rodeada de una sensación de que aquí se está experimentando con unos componentes muy conocidos, el pop, el folk y el rock, y en cualquier momento la química va a reaccionar y hacernos saltar del asiento.
- Escrito por: FJ
No existe la colección discográfica perfecta. Aunque para guardarla hayas tenido que reforzar las estanterías y para comprarla dejarte muchos sueldos , siempre habrá un amigo quisquilla que te dirá, ¡ah! pero no conoces a los tal y cual, y pondrás la cara de poquer que tienes ensayada para estos casos, y dirás con aplomo: sí, pero no tengo nada suyo.

- Escrito por: FJ
Si me pongo a hablar con alguien de Montesa o los Payasos de la tele, está claro que no somos de la generación de la Play Station, y si entre nuestras influencias musicales están los Shadows o Link Wray es síntoma de que vimos el mundial del naranjito en directo. Las generaciones se unen por los iconos del momento y eso es algo que queda grabado en el cerebro. Cuando mi radar detectó a Los Pataconas, lo primero que pensé fue en la moneda de diez centimos de peseta que los que ya tenemos algunos años hemos tenido en nuestras manos, pero fallé, porque la referencia viene de La Patacona, una playa de L'Alboraya (Valencia). A pesar de esto, entre los títulos de las canciones estaba Flamenco, el primer single de Los Brincos, de cuando los grupos de rock usaban la capa de tuno en las actuaciones. Pero no, no nos remontamos tantos años, el magnetofón Philips que había en mi casa ya había abandonado las bobinas y aceptaba la modernidad del momento: los casettes, y el single de los de Arbex y compañía lo heredé de un primo mayor.
- Escrito por: FJ
La simpatía es uno de los caminos que se pueden elegir para guiar una carrera musical, más si ésta es algo impredecible y gira siempre en torno a una mezcla entre lo experimental y el pop más clásico, ese donde la voz lo es casi todo y lo orgánico prima sobre lo artificial. Así son The Donefors, una formación canadiense, liderada por Janine Stoll, ex Ladybird Sideshow y Paul McDougall, guitarrista y compositor de canciones tan inesperadas como sus aficiones, decorar su casa con mapas o aprenderse las estadísticas del beisbol. Acompañados del bajista Liam Smith y del larguirucho Drian Lahaie (Superstack) a la batería, forman una banda mucho más cálida que el clima del que disfrutan en Ontario.
- Escrito por: FJ
Gira el mundo y gira sin parar, y a veces nos trae el frío del invierno y en otras ocasiones nos saluda con el calor del verano. Los más antiguos del lugar siempre recuerdan que hubo un invierno en el que nevo tanto o más que éste o una tormenta que rompió más sueños que la que acaba de caer. Es así, hay caminos hacia un lado u otro, pero si sigues andando el camino crece y crece hasta convertirse en un oceano donde se mezclan los caminos de otros. Y empiezas a mirar atrás y ves que tu senda tuvo encrucijadas y siempre decidiste subirte a la mejor ola. Tu ola, sólo la tuya, la que viste que se iluminó al pasar. A veces la luz miente y el cordel se convierte en una larga línea recta, sin fin, sin luz. Pero no importa, todos los caminos tienen moteles inesperados donde reposar y pararse a mirar las estrellas.