La obsesión de los blancos por empaparse del alma musical de los negros es una constante. Elvis Presley fue el primero en propagarlo masivamente y en la tumultuosa década de los años 60 se produjo una eclosión de bandas que renegaban de su piel pálida para sonar como los grandes artistas de ébano, entre los que distinguimos a The Rascals.
El tsunami de novedades discográficas que cada día amenaza con desbordarme desde Internet, no parece tener fin. Muchos son los llamados a poder grabar su música, pero pocos son los que elijo con la seguridad de estar ante algo que merezca pasar la criba.