Laurel Canyon, esa extraordinaria concatenación de talentos musicales que surgió en la California de los años 70 y que ha superado la categoría de leyenda, está repleta de artistas consagrados que probablemente no hubieran alcanzado tal magnitud sin la colaboración estelar de otros ‘secundarios’ que merecen el mismo reconocimiento como John David Souther.
Hay lugares que imprimen carácter y el sureño estado de Alabama es uno de ellos, sin lugar a dudas. Enclave esencial en el devenir del soul, del rhythm and blues y del country, en sus confines se grabaron sonidos y canciones destinadas a la leyenda.