El punk incendiaba Londres a mediados de los 70, pero al igual que la aldea de Asterix, un reducto de bandas resistía en la cercana Canvey Island para con la misma tralla revitalizar el R&R y el R&B, tales como Dr. Feelgood, Lew Lewis Reformer, Kursaal Flyers, Whirlwind y los fieros Eddie & The Hot Rods, de los que nos ocupamos.
Arrancar un álbum con una pasada como "Prisoner of war" no es tarea fácil, ni está al alcance de cualquier mindundi. Y es que en ella se concentra la esencia y la herencia de nombres como The Records, Blue Ash o The Infidels. Armonías de primera división para un "chorus" monumental como pocos.