Durante la segunda mitad de la década de los ochenta Ric Menck and Paul Chastain se embarcaron en varios proyectos, a veces juntos, otras separados, pero sin perderse nunca de vista, entre ellos The Springfields o Choo Choo Train, que dejaron fantásticas canciones.

Con el comienzo de la siguiente década y ya en compañía de Jeffrey Borchardt a la guitarra, Menck y Chastain formaron Velvet Crush, que se convertiría en su banda más duradera y con mayor repercusión. Se presentaron en 1991 con “In the Presence of Greatness”, producido por Matthew Sweet, y en 1994 llegó su obra más depurada y emblemática, “Teenage Symphonies to God”, con Mitch Easter en los controles y homenaje a Brian Wilson en el título.

Teenage Symphonies to God” combinaba a la perfección la energía cruda del rock alternativo de los noventa con la exquisita sensibilidad melódica de, por ejemplo, Gene Clark.

El resultado fue un resplandeciente disco de power pop con sólidas raíces en los sesenta y a la vez con un sello muy personal, una fórmula que la banda reprodujo con acierto en sus siguientes trabajos: “Heavy Changes” (1998), “Free Expression” (1999), “Soft Sounds” (2002) y “Stereo Blues” (2004).

 

27 años después

En diciembre de 1996 Velvet Crush vinieron a presentar a Madrid “Teenage Simphonies to Good”. Tocaron dos dias en Moby Dick, una sala con capacidad para poco más de 200 personas, y resultó un privilegio ver así a una banda en estado de gracia, rebosante de energía e inspiración.

Estos días Velvet Crush están de gira por España y “Teenage Simphonies…” vuelve a ser la base de sus conciertos porque celebran el 30 aniversario de su publicación. El 18 de octubre recalaron en El Sol, una sala madrileña un poco más grande que la de 1996, con la formación original más Dave Gibbs, líder de Gigolo Aunts, a la guitarra. Como es costumbre, Chastain, el vocalista, mantuvo un tono muy discreto, casi tímido, durante toda la noche, y la voz cantante fue la del otro compositor, el batería Rick Menck.

¿Cuántos de los asistentes estuvimos también hace 27 años? A tenor de nuestro aspecto diría que seguramente bastantes.

Abrieron con tres canciones de su primer álbum y a la quinta comenzaron el repaso de “Teenage Simphonies...” con “Why Not Your Baby”, la versión de Gene Clark, que remataron con un vibrante final en el que las guitarras de Borchardt y Gibbs se entrelazaban en mágicos solos exentos de excesos o artificios.

No tocaron todas las canciones del disco pero no faltó ninguna de las destacadas. De las prístinas armonías de “Time Wraps Around You” al rock desatado de “My Blank Pages”, pasando por “Atmhospere”, “Star Trip”, “Play for Keeps”. Antes de los bises las preciosas y delicadas guitarras de “Gentle Breeze”, del álbum “Free Expression”, y el poderío de su single más directo, “Hold Me Up”.

Esta canción quizá os la sepáis”, dijo Chastain para presentar el primer bis antes de atacar los acordes de “Teenage Kicks” (Undertones), recibidos con júbilo por la sala. “Con esta nos vamos a dormir”, anunció Borchardt, y dio paso a “Keep on Lingerin”, otra canción del “Teenage Simphonies” deudora de Gene Clark.

Aún quedaba el postre: con el público encendido volvieron a salir y atacaron los potentes acordes de “Drive Me Down”, la primera canción del primer álbum de Velvet Crush.

Un final adecuado para un reencuentro que ya creíamos improbable y que nos trasladó durante hora y media treinta años atrás. Y lo más importante, Velvet Crush nos dejaron bien claro que sus melodías siguen siendo celestiales.