Cuando en 2019 Bruce publicó "Western Stars" anunció que no tardaría en reunir a la E Street Band para grabar. No era una tremenda novedad, porque la banda había estado recientemente con él no sólo en las giras, sino también en varios de sus discos anteriores, pero en torno al anuncio planeaba la sensación de que esta vez iba a ser distinto, que Bruce quería ofrecer a sus fans lo que llevan años esperando.

Y unos pocos meses después aquí está "Letter to You", una carta del Jefe a sus fans que seguro que complace a la mayoría, básicamente porque es muy bueno, un viaje a las fuentes "springstinianas" pero tamizado por la mirada del presente.

El disco fue grabado prácticamente en directo. Bruce llegó con sus canciones y las remató en comunión con la banda en apenas cinco días, una fórmula que al parecer solo había empleado en "Darkness..." y en "Born in The USA". Esa inmediatez y esa frescura impregnan cada surco -en estos tiempos más bien cada mega-, de "Letter to You".

Pero más allá del método utilizado o de las ganas del de New Jersey por prender de nuevo la llama de su Rock & Roll intemporal, incluso más allá de la brillante colaboración de los camaradas de toda una vida que siempre fueron piedra angular en sus grandes momentos, lo que marca la diferencia y hace de este un gran disco, probablemente el mejor en mucho, mucho tiempo, es que está vez Bruce llegó al estudio con una colección de canciones fantástica.

Siguiendo la reflexión autobiográfica de los últimos tiempos, El Jefe viaja en "Letter To You" a través de su vida en una banda de rock, acompañado por el espíritu de los que hicieron con él el camino y ya no están pero en realidad siempre estarán. Bruce, el último hombre en pie ("Last Man Standing") se sumerge en los paisajes sonoros y humanos del pasado pero con los ojos de un hombre de 70 años que ha recorrido una parte sustancial del trayecto.

El disco comienza con la delicadeza acústica de "One Minute You're Here", se anima con el medio tiempo de "Letter to You", la carta íntima quizá dirigida a sus fans, y estalla cen "Burning Train", alimentada por la furiosa guitarra de Steve Van Zandt 

 

El cero es mi número / El tiempo es mi cazador / Quería que me curaras / Pero en lugar de eso me prendiste fuego

 

"Last Man Standing" sintetiza la idea que recorre el álbum. Bruce la escribió inspirado por la memoria de George Thiess, su amigo y compañero en The Castiles, el grupo con el que empezó Springsteen y del que ahora es el último superviviente


"Imágenes descoloridas en un viejo álbum / Fotos descoloridas que alguien tomó / Cuando eras duro y joven y orgulloso / Apoyado contra la pared, corriendo ruidosamente"

 

El sentimiento provocado por la pérdida de los camaradas de toda una vida, como los míticos Clarence Clemons (saxo) y Danny Federici (teclas) se repite en muchas de las canciones del álbum. Es el caso de la poderosa "Ghosts", rematada con el saxo de Jake Clemons, sobrino de Clarence, o la que cierra el álbum a lo grande "I'll See You in My Dreams". Para Bruce siguen ahí, caminando junto a él.

"Es tu fantasma moviéndose a través de la noche /
tu espíritu lleno de luz / te necesito, te necesito a mi lado /
necesito tu amor y estoy vivo"

Una muestra de hasta qué punto el disco es un viaje a las propias raíces es que Bruce rescata tres canciones inéditas de los primeros setenta, justo cuando arrancó su época de máximo esplendor que se prolongó hasta el final de los ochenta. Canciones escritas con 20 años, grabadas por primera vez con 70 y que suenan como si siempre hubieran estado en "The River" o "Darkness..." -ese estribillo de "Janey Nedds a Shooter" con Bruce desgañitándose entre teclados y guitarras; el recitado dylaniano de "If I Was a Priest" que empieza desnudo para luego fundirse con los fuegos artificiales de la E Street Band; o la armónica mágica que recorre "Songs for Orphans"-.

"Letter To You" desprende una profunda melancolía, porque su sonido e inspiración remite a gloriosos tiempos pasados. Pero sobre todo porque el viaje de Bruce es el nuestro. Springsteen no volverá a tener 20 años ni a escribir "Born to Run". Pero es una suerte que siga ahí y que su pasión por la música permanezca.
Una pasión imposible de extinguir que, mejor que nadie, describe él mismo en la emotiva "House of Thousand Guitars", homónima a la escrita por su colega y vecino Willie Nile.

 

"Despierta y deshazte de tus problemas, amigo mío  / Iremos donde la música nunca termina
Desde los estadios hasta los bares de las ciudades pequeñas / Iluminaremos la casa de las mil guitarras"