Laurel Canyon, esa extraordinaria concatenación de talentos musicales que surgió en la California de los años 70 y que ha superado la categoría de leyenda, está repleta de artistas consagrados que probablemente no hubieran alcanzado tal magnitud sin la colaboración estelar de otros ‘secundarios’ que merecen el mismo reconocimiento como John David Souther.
Arrancar un álbum con una pasada como "Prisoner of war" no es tarea fácil, ni está al alcance de cualquier mindundi. Y es que en ella se concentra la esencia y la herencia de nombres como The Records, Blue Ash o The Infidels. Armonías de primera división para un "chorus" monumental como pocos.