Una secuencia repetida en el mundo del pop es la que empieza con un primer álbum sobresaliente, sigue con un segundo algo menos destacado y concluye con la disolución del grupo después de dimes y diretes diversos.

Ése relato resume la historia de Veronica Falls, una banda londinense que en 2011 grabó su primer disco largo, titulado con el nombre de la banda y que inmediatamente se convirtió en una de las referencias más destacadas del pop indie de los últimos años: guitarras reverberantes, atmósferas vaporosas y toques misteriosos aliñados con referencias a los sesenta y sabrosas armonías vocales.

"Waiting For Something To Happen" (2013), su segunda entrega, también tenía buenos temas, como el del título, pero la inspiración había decaído un poco. Y, al menos por ahora, nos hemos quedado con las ganas de saber cómo habría sido el siguiente paso.

Roxanne Clifford (voces y guitarra) y Patrick Doyle (batería), ambos procedentes de Sexy Kids, -otra banda similar y todavía más efímera- habían formado Veronica Falls en 2009 junto a la bajista Marion Herbain y a James Hoare (más voces y más guitarras). 

En el primer álbum incluyeron las excelentes "Found Love in a Graveyard" y "Beachy Head", sus dos primeros singles, que habían grabado en 2010. Junto a ellas una selección de melodías bonitas, como las de "Misery", "Wedding Day" o "Come on Over", con un aire agridulce, a veces lánguido, otras más animoso.

"Bad Feeling" suena delicadamente etérea, ligeramente tenebrosa, pero es rock directo e intemporal o, puestos a buscarle fecha, directamente salido de 1967. Malos presagios. Un hombro que se queda sin brazo; un amor que se desvanece. 

 

Tu cara en el espejo se vuelve más nítida

Cuando cierro los ojos cada día y cada noche

No hay brazo que rodee mi hombro

Cada vez más frío

Intentando recordar si fuiste siquiera real

 

Tengo un mal presentimiento

un presentimiento muy, muy malo  

un presentimiento que no se va

 

Desgraciadamente, pese a la reverencia con la que la crítica recibió su primer álbum, los malos presagios se cumplieron y Veronica Falls también se desvanecieron. Sus miembros iniciaron nuevos proyectos, cada cual uno distinto. Roxanne Clifford, la cantante que imprimía su sello al grupo, toca y compone ahora como Patiente; y Patrick Doyle publicó el pasado año un disco bajo la rúbrica Boys Forever.

Conviene seguirles, porque el talento, al contrario que el amor y que los grupos de rock, no se desvanece.