Historias Magnéticas

07
Abril
2017

Pasando un buen día con los Planetas

Estos días, Los Planetas han publicado su nuevo disco Zona Temporalmente Autónoma. Simultáneamente lo han incluido en youtube, presentado en Los conciertos de Radio 3, que también circula por la plataforma de videos, adelantado en diversos medio, y por supuesto en todas las tiendas digitales. El disco, sin duda, merece ser escuchado con atención, y digerirlo lentamente, porque tiene sustancia. Fusión de géneros, letras interesantes, sonido Planetas 100% y ese grado de incertidumbre y desconcierto general que consiguen en todos sus trabajos. Si esto fuera una crítica del disco estaría en otra sección de Magnetofono, pero hoy mi oido ha sido caprichoso.

Hacer recorridos ligados por internet es algo bastante habitual en la vida cotidiana del internauta. A ver quien no ha empezado viendo el nuevo video de su grupo favorito y ha acabado leyendo la receta del cocido de la abuela, pasando por una serie de pasos intermedios a cual más incomprensible, pero en el que casualmente llegas a la máxima de ahí me agarré una bolinga, esa rubia la vi de lejos o eso me suena pero creo que no lo he hecho nunca.

Lo mío fue pasar al video original de Un buen día, rodeando la triste historia de aquel día con unas imagenes idílicas en un campo de golf, chicas comiendo helados, y unas salidas de bunker dignas de Jason Day.

 

Categories: 2017

27
Octubre
2016

40 años de punk

40 años de punk

A mediados de los años setenta uno tenía pocos años y pocos conocimientos musicales. Era una epoca muy diferente en cuanto a la forma de conseguir y escuchar musica: las primeras canciones que oí fueron proporcionadas por mi hermano mayor que alternaba cintas de los Beatles con Simon y Garfunkel, y los primeros singles que tuve fueron herencia de un primo que se tuvo que cambiar de ciudad. En ese pack, que todavía conservo, se resumía parte del rock en español, Los Diablos, Fórmula V, Micky y los Tonys, mezclados con un popurri de lo que había al otro lado de nuestras fronteras: Mc5, Jackson Five o Redbone.


Escuchar con diez años We were all wounded at Wounded Knee debe marcar mucho y algo debe influir en el karma. Por eso, a lo mejor, un día que se me acercó un quinqui de mi barrio, y ya parecía el atraco inminente, el disco que llevaba debajo del brazo, Exposed de Mike Oldfield, recién comprado en MF, me salvó. No solo no me pidió dinero sino que me dijo que era muy buena elección (yo no opinaría lo mismo, pero esa es otra historia). Un tiempo atrás de este suceso un compañero de clase me prestó el primer disco de los Ramones. Era raro que alguien tuviese un disco proviniente del underground americano al poco de salir, y en general eran conseguidos gracias a la casualidad de tener un pariente en Iberia, en algún almacén estratégico o vaya usted a saber. Demostrando mi visión de futuro se lo devolví sin mostrar ningún interés por el que sería uno de mis grupos favoritos años después.

Como con tan poca edad no estaba uno para leer periódicos me libré de los tan poco favorables comentarios de la prensa española para con las hordas punk que pretendían arrasar nuestros valores. Tampoco estuve muy al tanto de los inicios de la movida ni me llamaba la atención que en mi barrio sonaran más Los Chunguitos que The Clash.

En Madrid, los LPs y las tdk estaban unidos por un hilo fino que iba desde el DISCOPLAY de la Gran Vía al decomisos de Arenal. Era nuestra forma particular del háztelo tú mismo que en su versión más punk llevaba al Rastro, donde se vendían algunas camisetas que podían considerarse modernas y más tdk con discos de todo tipo. Y mientras en Londres se teñían el pelo de verde, la versión española lo embadurnaba de jabón Lagarto para conseguir mantenerlo de punta.

Aquí, por eso del Spain is different, a principio de los ochenta juntamos la new wave, el punk, lo gótico y los nuevos románticos, hicimos un batido y nos hermanamos con las litronas de cerveza en los parques, abandonando aquellas disputas entre rockers,mods y pijos que marcaron los años inmediatamente anteriores. Esto todavía se mejoró un poco más a mediados de década con la irrupción de ciertos grupos que volvían a reventar el concepto de tribu. Los Enemigos aglutinaban gran parte del rockerío malasañero, Sex Museum, Snap o Los Potros mezclaban el público de los cuatro garitos rockeros de Chueca, y Porretas o Rosendo les limaban las tachuelas a los heavies del barrio.

La continuidad de los primeros grupos punk españoles fue escasa. La Banda trapera del Río y la Polla Records han sido referentes de ir por los caminos de la independencia con más o menos fortuna. Kaka de Luxe y los grupos iniciales de la movida se reciclaron pronto en otros estilos mas llevaderos, lo que no contradice el espíritu del punk, que no era inmovilista por definición. Una pequeña cantidad de grupos de hardcore han mantenido el espíritu más transgresor con mucha ilusión, bastantes altibajos y poca repercusión (la versión bonita es que vivieron deprisa, etc,etc) y algunos tipos emblemáticos, como Manolo de la UVI, siguen haciendo sus cosillas.

Sin embargo, la crónica de sucesos hizo bastantes estragos: Eskorbuto agonizaba por las drogas, Desechables daba de comer a varios tanatorios y Ramoncín sacaba de quicio a gran parte de la población, incluidos sus fans.

Con los años, los sucesos dieron paso a las catástrofes naturales y a las prejubilaciones. Ejemplos hay unos cuantos, pero si hay que mencionar, homenajear o agradecer los servicios prestados a alguien con espíritu punk, ese sería Kike Turmix, gurú, inductor y peón del punk-rock que va del 77 hacia el infinito y más allá.

En fin, que algunos nos lo hemos pasado bien estos años, tenemos un cuerpo y un sentido del punk bastante parecido al de John Lydon, es decir amplios los dos y sin demasiadas complicaciones intelectuales. Que más se puede pedir para un tipo que pasó del Wounded Knee al No Future.

Categories: 2016, Octubre

16
Agosto
2016

Mi padre, su música y yo

Sonia Moral

Podría decirse que he crecido al ritmo de la música de mi padre.

El día que nací mis padres fueron al hospital escuchando I Want You To Stay de Australian Blonde. Desde entonces cada vez que la escuchamos, ellos me recuerdan ese día. De hecho, mi padre mencionó la canción en una entrada en la web en mi último cumpleaños.

Apenas unos meses después de mi nacimiento mi padre ponía  Stop Your sobbin' de The Kinks mientras yo lloraba, y acunándome al ritmo de la música conseguía que me calmara.

Ni siquiera había aprendido a andar cuando sacar los discos de mi padre de sus carátulas y esparcirlos por toda la habitación se convirtió en uno de mis juegos favoritos. Prefería desordenar sus vinilos a jugar con mis muñecas.

Con cinco o seis años yo era la fan número uno de La abeja Maya, una serie de dibujos animados que relataba las aventuras de una abejita y sus amigos. Por eso la canción Welcome To My Head de Willie Nile era una de mis favoritas, ya que pensaba que la letra decía "Welcome to Maya".

Nuestro coche, en el que he vivido muy buenos momentos relacionados con la música, siempre me ha parecido un almacén de discos: los hay a ambos lados de los asientos, en el salpicadero, en la guantera... Cada vez que montamos, el coche se convierte en una sala de conciertos.

Guardo muy buenos recuerdos de discos grabados por mi padre que escuchábamos en los viajes largos para hacerlos más divertidos. Estaban llenos de canciones graciosas de la movida como Me pica un huevo de Siniestro Total o Maldito cumpleaños de Los Nikis.

 También me recuerdo cantando con él los coros de It's Gonna Be Alright de Los Ramones cuando me recogía de baloncesto o, hace no tanto,  traduciendo la letra de otras canciones en inglés como Storybook de Blow Pops.

Por último quiero añadir que mi padre me sugiere diariamente y con perseverancia (a menudo pesadez) que me corte el pelo y me haga Mod: papá, a los catorce años eso no entra en mis planes, pero quizá algún día, quién sabe...

Categories: Agosto

30
Julio
2016

Turistas

Natalia Arriaga

Seguro que se han escrito muchos estudios sobre la psicología del turista. Ese sujeto que, no bien cruza la raya de su ciudad, abandona sus rectos hábitos de vida y se transforma en una persona de comportamiento impredecible. Otra forma de vestir, otra forma de beber, otra forma de moverse por la vida... Sobran los ejemplos.

Tengo mis turistas favoritos: aquellos que llevan años sin pisar los museos de su propia ciudad, pero que hacen una cola interminable para ver una exposición en el extranjero; o los que jamás cogen el metro en casa pero ponderan lo bien que funciona el de cualquier otro sitio.

En fin. Todos hemos cometido 'turistadas'. Veamos un caso práctico. Sea una turista, digamos, de Madrid; de viaje, pongamos, por Baviera. La turista, amante de los bares de barra tranquila y de las cañas bebidas en tres tragos, se ve envuelta en una romería por cervecerías del tamaño de Maracaná y en las que la medida mínima que se despacha es el medio litro.

 

Categories: Julio

15
Abril
2016

Una décima de segundo

En el año 1979 Madrid todavía vivía en blanco y negro. El punk y la new wave nos habían pillado discutiendo de política y el rockola aún era una discoteca de capa caida en la calle Padre Xifré. No existía la brecha digital, pero sí había un enorme descampado entre las torres blancas, que como es conocido nunca fueron blancas, y los siguientes barrios de Canillejas,Pegaso y la Piovera. En el último, entre chalet y chalet, estaba el motel Osuna, con una discoteca tan de capa caida como la otra, poca vida comercial y ninguna cultural o musical, pero por allí trasteaba Antonio Vega. En los dos primeros, con la misma poca tradición musical, paseaban flequillo Victor Aparicio y el Porras. La actividad cultural solo saltaba ese descampado montada en radio Juventud y lo más parecido a un fanzine eran los calendarios de chicas desnudas de las fruterías, que artísticas no eran mucho, pero al sector masculino del barrio nos alegraban la vista.

Categories: 2016, Abril

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