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Al Navarro: "En los ochenta, The Boo Devils habría sido una banda famosa"

En 1969 Jim Morrison profetizó cómo sería el futuro de la música: por encima de todos los estilos auguró la presencia de sintetizadores con gente bailando alrededor de un “genio” que iba a mover “un montón de cintas eléctricas”. 

También se atrevió a gritar a los cuatro vientos “Rock and Roll Is Dead”, un tema de 15 minutos que nunca fue incluido en un disco de The Doors pero que acabó dentro del clásico álbum de rarezas. ¿Acertó en sus profecías? ¿El rock and roll ha muerto? Probablemente esté tocado, pero no hundido. En España, por lo menos, aún quedan grupos como The Boo Devils que siguen en la pelea. Son trovadores de un género que se resiste a morir y su tercer y último disco, “The Noble Art of Rock and Roll”, es una explosión sincera y reivindicativa de música de verdad, bien hecha, y en el que se perciben influencias de Led Zeppelin, Johnny Cash y... ¡hasta Ennio Morricone!

Al Navarro (Madrid, 26/09/1979), cantante de The Boo Devils, es el “frontman” de un grupo incansable también compuesto por Joe Gabardo (guitarra), Diego “The Kid” (guitarra), “Magic” Manoo (contrabajo) y Vicky “Larookie” (batería). Después de “Act One” (2010) y “Mala Suerte” (2012),  atacan ahora con su nuevo trabajo. Al Navarro,  letrista y compositor de un porcentaje de los temas de" The Noble Art of Rock and Roll", es un tipo peculiar. Bisnieto de Alfonso, el mítico fotógrafo que retrató el siglo XX español y dejó fotos inolvidables como aquella de Ramón María del Vallé Inclán tirado en su cama, tiene en la sangre una vena artística que no puede frenar. Pero, sobre todo, Al Navarro es rock and roll. Y lo tiene claro: The Boo Devils son unos auténticos “eurofuckers” que, si hubiesen comenzado en los años 80, serían ahora muy famosos.  ¿Nacieron en una época equivocada?

¿En qué momento que recuerde entró en contacto con la música?

Fue a través de mis tíos. Cuando tenía cuatro o cinco años reventé la colección de vinilos a mi tía. Ella tenía muchos discos de los 80, siempre fue muy fan de Loquillo, de Radio Futura y de todo eso. Mi abuela me dejaba jugar con aquellos vinilos. Me dedicaba a cargármelos y ahora se descojonan. Pero el primer contacto que recuerdo con el rock and roll fue una cinta que me regaló mi tía con singles y éxitos de los años 50.  Estaban Chubby Checker, Fats Domino, Little Richard, Carl Perkins, Buddy Holly, Chuck Berry... Esa cinta todavía la conservo.

 ¿Eso marca? Ese primer contacto de la infancia con un tipo concreto de música a veces desaparece con el tiempo. Después, de repente, renace cuando menos se espera...

En mi caso siempre estuvo presente. Fue una referencia absoluta, aunque no ahondé en ello desde que tenía 9 años. Luego eso me dio pie a conocer muchas más cosas. Me fui por otro lado. No fue exactamente eso de tenerlo, irme y volver… lo mío no fue tan exagerado, porque la música de los años 50 nunca estuvo abandonada.

Tiene una familia peculiar con antepasados ilustres, como por ejemplo el fotógrafo Alfonso, un mito de la fotografía enEspaña. Cuénteme de dónde viene.

Por parte de mi padre estaba el fotógrafo Alfonso, que era mi bisabuelo. También tenía un familiar lejano que era un ladrón, que incluso robó un banco, algo que no me han contado demasiado bien. En mi familia hay ladrones ilustres, fotógrafos históricos, famosos, gente de la farándula y actores. Curioso. Eso por parte de padre.

¿Y usted qué es?

Todo lo a la vez. Un admirador, un esclavo y un siervo (risas). A veces lo pregunto. ¿De dónde he salido? Y mi padre responde que vengo de la rama de su familia.

 ¿Su padre es una persona seria?

Sí, pero cuando se le conoce de primeras. Luego no. Mi padre es un pedazo de pan. Siempre se ha dicho que yo me parezco más a mi madre. Pero tengo características de mi padre.

¿Alguna vez su familia se ha preocupado porque se dedicara al rock and roll?

La primera banda que monté fue con 15 o 16 años. Se llamaba The Tonight Show (ríe). Siempre les pareció que era anecdótico. Ahora ya no. Ellos han visto que la mitad de mi vida es esta. Yo soy esto. Lo otro que tengo es un trabajo para ganar dinero. Al principio decían que era un hobby. Para mí es algo más que un hobby. Un hobby muy caro. Siempre lo han llevado bien. Vieron que iba estudiando y no interfería con lo otro. Además, no soy un tirado.

Se crió en un barrio de Madrid con poca tradición rockera. El barrio deLa Estrella no encaja en esos estándares. Y su colegio, el Agustiniano, tampoco. ¿Influye el ambiente para luego engancharse a su mundo?

No... bueno, sí. En esas edades, 12, 13, 14 años, la música está presente en tu vida. Empiezas a tener una personalidad forjada a través de ella. En aquellos momentos estaba muy de moda. Por un lado, Metallica, Pantera, Sepultura. Pero no escuchaba eso. Me movía con gente que lo hacía, pero había un pequeño reducto que escuchábamos Mötley Crüe, Skid Row, Guns N' Roses, Aerosmith... Dedicaba los viernes a ir con un amigo al centro y recorrer las tiendas de vinilos antiguos para hacernos con toda la discografía de Aerosmith. El primer concierto grande al que fui, solo con amigos, fue el de la gira de 'Get a Grip'. El año anterior me quede sin ir al de Guns en el Calderón. Fue una putada que recuerdo toda mi vida.

¿No era tóxico ese ambiente para engancharse al rock? Mucha clase media, colegio de curas... ¿un poco rancio para eso?

Desde luego que no es lo que podía haber en Vallecas o en Carabanchel. El rock urbano está en la calle y en el barrio de La Estrella, no. En Moratalaz la cosa cambiaba y yo también me crié mucho allí. Ahí estaba Alejandro Magno (ríe)... En La Estrella no había ambiente de rock and roll. Básicamente, la gente joven que lo escuchaba.

¿Le miraban raro en el colegio? ¿Era un bicho raro?

Mmmm... No. Había mucha peña... ¡había bandas allí! El primer concierto que di fue un minifestival que montó un colega de clase. Las bandas se montaron para ese festival y éramos todos conocidos, colegas del barrio. Algunos de mis mejores amigos estaban allí. El rollo que se llevaba era el heavy y el trashmetal.

Esa etapa de su juventud fue la última gran época del rock. Se habla de décadas como concepto que aglutina algunos movimientos: la delos 50, la de los 60, la de los 70, la de los 80 y la de los 90.  En 2000 y 2010 ya no hay nada. En aquellos 90 había britpop, grunge, dinosaurios vivos dando guerra, hard rock del bueno...

Creo que el mundo se nutre de grupos gigantescos o de escenas que lo empiezan a petar como el britpop. Todos éramos adolescentes en esa época. Recuerdo que en la parabólica pillaba la MTV y estaba todo el día la tele alemana poniendo Blur y Oasis, que en aquel momento podía odiarles, como a Pulp y peña así. Eso se mezclaba con toda la vena de Seattle y el grunge, con la de Los Ángeles.

¿Nació 15 años tarde y The Boo Devils perdieron la última oportunidad de ser algo realmente grande?

Creo que si The Boo Devils hubiera estado en los años 80 sería una banda muy famosa. Pero eso pasa con la mayoría de bandas. Antes te colgabas una guitarra y al parecer tirabas para delante. En España, el resurgimiento del neorockabily fue la hostia. Tennessee, Loquillo, Gatos Locos, Más Birras...

 ¿Fuera de España habrían tenido más tirón?

Probablemente, sí. Aquí la música se vive de una manera muy nuestra. Sales por ahí y te cagas en Dios. Para mí, el referente actual musical, si quitas Reino Unido y Estados Unidos, son los países nórdicos. Esa gente se lo ha sabido montar. ¿Qué escena tenía esa gente? Pues han dado algunas de las bandas contemporáneas de rock and roll más importantes de los últimos 20 años. ¿Qué ha pasado aquí que no ha pasado allí? Pues, sinceramente, no tengo ni puta idea.

Puede que la cultura general que hay en España sea escasa y eso influya. En todos los ámbitos. No solo en música. ¿Cómo puedes pretender que un chaval de 20 años sepa quiénes son Led Zeppelin si no tiene ni idea de en qué año, por ejemplo, acabó la Guerra Civil?

Vale. Ya. Pero estoy seguro de que hay más gente que conoce a Led Zeppelin de la que conoce esa fecha. Lo que quiero decir es que aquí tendemos a mirar mal.

 

Los medios de comunicación no ayudan... No hay programas con grupos nuevos en 'prime time'. Es todo enlatado. ¿Ahora qué hay? ¿Versiones?

Te refieres a los grandes medios. Hay muchos blogs, pequeños medios que sí se ocupan de esto.

Sí, pero creo que los grandes medios son los que tienen la culpa. Es lo que ve la masa y sin masa... ¿Esto no vende? ¿Lo que hacen no vende?

Sinceramente, no lo sé. No tengo ni puta idea. Quizá somos más rancios. La gente tal vez tenga menos inquietudes en ese sentido. Pero hay gente que lleva escuchando música toda su vida. Si los grandes medios no te lo ponen en la cara, tiene que gustarte mucho para investigar. Estoy de acuerdo.

En el fondo todas las épocas son producto del mass media...

¿A ti quién te creó el interés en la música de los 60 y 70? Al final llega un primo, un tío o algo y zasca.

Te dejan un disco e investigas, por ejemplo.

¿Y eso a la gente no le ha pasado?

No.  ¿Por qué en sus conciertos hay 200-300 personas y en la reunión de Operación Triunfo hay 50.000? Tíos cantando versiones, eso es lo que son realmente.

Vale, de acuerdo. Ahí tienes el poder de los medios. Pero eso no tiene nada que ver con la música. Operación Triunfo, los programas de ese estilo no tienen que ver con la música. La gente que ve eso lo ve como un concurso, como un Gran Hermano. En vez de hacer pruebas de pegarse entre ellos o movidas así, cantan canciones de toda la puta vida que las conocen abuelas, madres y padres. Pero la música es lo de menos, algo secundario.

¿The Boo Devils se han resignado a ser un fenómeno de masas tal y cómo están planteados los medios y la sociedad?

En mi caso no es resignación. Es aceptación desde un principio. Sigues con esto porque no tienes opción. Para mí es una necesidad. Algo que funciona y sale bien, que te gusta y que ves que es un buen producto que le gusta a la gente, quieres hacerlo lo más grande posible. Pero sin creer que va a llegar a petarlo. Pero oye, no reniego de eso. Creo que no va a ocurrir. El mundo no está hecho así. No es resignación, es aceptación. ¿Llenar un estadio alguna vez? Pues mira, no lo creo. Loquillo, vete a saber. Hace poco llenó Las Ventas. Pero no es comparable.

En España se ha pasado de idolatrar a rockeros a idolatrar a cocineros, gente de Gran Hermano, tíos de Mujeres y Hombres y Viceversa...

Donde pones cocineros pones cantantes. Donde pones cantantes pones granjeros que buscan esposas. Cuando quitas eso, pones a gente con perro que busca pareja. La temática es lo de menos. Puedes tener más afinidad con la temática música que con el romance televisivo. No tiene nada que ver. ¿Idolatrar? Sí... ¿La gente idolatra a esa peña? No deja de ser famosa. Si le pones la etiqueta de famoso, pues la gente le admira sin más...

Yo creo que si resucita Ghandi y viene a dar una conferencia, la sala no se llena. Pero si va Ylenia de Gran Hermano a cantar un single a La Riviera, sí.

Dos cosas. Ylenia le da algo divertido a gente de cierta edad que no se lo da Ghandi. Y más allá de eso, tiene un amplificador gigantesco que es la televisión. Ghandi, para un chaval de 20 años o un chaval de 15 años, es un coñazo. Prefieren a una tía, a una gógó pegando gritos. Cada uno hace su historia, no tiene por qué está mal. Pero entiendo que para la gente joven tiene más interés eso.

Es curioso que al final, con todas las influencias que ha tenido a lo largo de su vida, al escuchar sus temas, muchos de ellos, diría un 80 por ciento, son rock pantanoso.

¿En serio?

 Estuvo en Missouri un año...

Algo tuvo que influir. Cuando me fui con 19 o 20 años, el sitio que más deseaba conocer del mundo era Estados Unidos. Llevaba años fantaseando con ir. El especial del Popular One, el número que sacaron de 1998 sobre cómo recorrer Estados Unidos en furgoneta para ver sitios míticos del rock and roll, me marcó. Fue como si fuera una guía. Luego he ido visitando esos lugares. Durante ese año me junté con músicos de la zona. Di conciertos por ahí, cerca del Mississippi. Pero de ahí a decir que la zona pudo influir, creo que no demasiado. Conocí músicos, pero no eran Bo Diddley. No eran negros como Robert Johnson con el palillo en la boca y el sombrero. Más bien pienso en un tío de la mafia turca con el que di un concierto por allí. Pero no tuve un contacto directo con ese bluesman que vive en medio del pantano y que te va a enseñar a tocar el banjo como nadie. Eso no.

Vamos al disco, “The Noble Art of Rock And Roll”. Encuentro muchos temas pantanosos como 'The Long Way Back Home', 'Dead Man Talking' o 'Love in Vain'... y del anterior, “Mala Suerte”, hay varios también. Si no ha salido de Missouri, ¿de dónde ha salido esto? De Chuck Berry pasó a Guns N' Roses. Después, se fue a Missouri, luego montó un grupo de versiones pop...

Con ese grupo de versiones que nombras, que se llamaba Sugar Magnolia, descubrí la música de los 70. Conocía algo, pero joder, ni se me pasó por la cabeza hacer versiones de Cream.

Con el paso del tiempo, ¿cómo lo ve? Los grupos de versiones tienen cosas buenas, pero... ¿también son un incordio?

Creo que no es ni una cosa ni la otra. Cada cosa tiene su lugar. El problema que hay ahora con los grupos de versiones es que la gente les tiene muy demonizados. No es para tanto. El tema es el uso que se hace de ellos. ¿A qué no mola que vayas a un sitio y te digan que solo programan grupos de versiones? ¿Por qué? Es un círculo. El empresario pone grupos de versiones. La gente va a verlos y el local se llena. Cuando tienes el garito lleno, es difícil apostar por gente con nuevo material. Los grupos, por tanto, se cagan en Dios. Programan a grupos que hacen versiones y a mí, que me lo estoy currando, no. La mayoría que toca en grupos de versiones, también tiene otros grupos. Hay que entenderlo, a corto plazo, si un grupo de versiones funciona, es más lucrativo. La gente quiere hacer dinero. Pero todo eso hay que llevarlo con cierto orden. Lo que no puedes hacer es cargarte una escena. Si solo apuestas por eso, amigo, te estás cargando la puta escena.

Yo llegué a ver un concierto de imitadores de Queen en Vistalegre y estaba lleno hasta la bandera. ¿La gente busca lo seguro? ¿Para qué voy a ver a The Boo Devils si veo a estos y sé a lo que voy? ¿Voy a pagar y a jugármela?

Un tío que va a ver a un grupo de versiones de Queen y le flipa eso y ni se plantea ver a The Boo Devils por eso, es un tío que no es nuestro público. Está bien que haya un grupo de versiones de Queen. La experiencia más parecida que puedes tener de ver a Queen, si no vas a ver a Muse (risas), es vera un grupo de 'impersonators'. Es como los 'impersonators' de Elvis. ¿Están mal? No, no están mal, pero... ¿qué coño vas a sustituir al rey? ¡No me jodas! La gente que va a ver eso sabe que va a ver un robot parecido. Con talento, claro, pero hay que saber separarlo. El problema que tiene es cuando eso influye en la escena. El problema no es un grupo como el que fue a Vistalegre. El problema está en las salas.

Su grupo de versiones tocaba en salas pequeñas. Entonces es que había un problema.

Si lo quieres llamar problema... Hay gente que odia los grupos de versiones, pero eso me parece también odiar por odiar.

¿Qué sacó de aquel grupo?

Creces musicalmente mogollón. Aparte de amistad, conocimientos, experiencia, más base musical, más conocer gente, aprender lo que es tener un local de ensayo, las juergas que nos corrimos en aquel local de ensayo... todo eso es impagable.

Joe Gabardo, su guitarrista, vio una versión de 'Born To Be Wild' de Sugar Magnolia. Dijo que era la peor versión que había visto jamás. Y ahí estaba usted.

Jajajaja

¿Tan mal sonaba eso?

Joder, no me he vuelto a escuchar. Recuerdo que con ese grupo grabé mi primera canción propia. Se llamaba 'Just Began' (ríe). Lo grabé en 20 minutos. No estaba previsto y tocando los huevos la metí. No me acuerdo cómo suena eso. Vete a saber. Hace años y años que no la escucho.

¿Estaba un poco perdido hasta llegar a The Boo Devils? El grupo de versiones, Morticia Electric Show y los Misfits. Pasa de hacer versiones de los Stones a temas como Circo Punky, a vestirse con boas, pintarse los ojos, después a hacer versiones de los Misfits...

Veo una linealidad total. Para mí es muy parecido todo. Empiezo con un grupo de versiones hardrockeras. Luego, un grupo de versiones hardrockeras setenteras. Después, punk rock y glam. De ahí, a hacer versiones punk rock llevadas al country y luego a The Boo Devils. Lo veo súper claro. Evidentemente, a la hora de componer, tengo unas influencias muy grandes, un abanico muy amplio. Compongo desde la perspectiva del rock and roll de los 50, del punkrock y del country. El otro día lleve al local de ensayo una historia que sonaba a Led Zeppelin.

Analizando el último disco, precisamente, en 'Old Skulls', ese principio es Led Zeppelin, es calcado al minuto 5:23 de 'How Many More Times'.

Pues no. Es una canción de Kiss. Un recurso parecido. De todas maneras hay mil canciones que suenan a otras. Pero en esta, lo de Kiss es intencionado. Pero no me había venido a la cabeza Led Zeppelin. Hasta el otro día, que llevé eso al local. Es curioso.

Dentro de los palos que toca y que tocan en The Boo Devils, al final se ve una evolución clara entre el primer y el tercer disco. Este último claramente rock and roll y con toques pantanosos. El segundo es intermedio. El primero, es muy como el nombre del grupo, mucho vodevil, algo de psicodelia...

'Act One' es un disco muy concreto. Son seis canciones. Da una visión un poco más pequeña de la historia. En un disco de 12 canciones, una canción rara puede pasar desapercibida. Pero en un disco de seis, una canción como 'Bodevil Love', la gente piensa qué coño hacemos. Una de seis es un 15 por ciento del disco. Ese tema es una rareza y me encanta. Es como la que metimos en 'Mala Suerte', 'Corazón Loco', una ranchera. Son licencias que te permites, no es un estilo. Va de pasarlo bien. En 'The Noble Art of Rock and Roll' hemos forzado por definirnos más con el género. En el primer disco había surf. ¿Define el surf a BooDevils? No. Pero el surf es una influencia, desde luego. Pero con el último disco hemos hecho la labor de intentar concentrarnos más en la historia. No nos cortamos creativamente. No es tan radical, pero componemos con unas miras más concretas. Al final, queremos hacer rock and roll basado en rockabilly, rock and roll fifties o neorockabilly con punk rock y country.

¿Todos en The Boo Devils reman hacia el mismo sitio?

No, cada uno va hacia un lado. Las movidas que han surgido en los últimos años son por eso. Esto es como si cada uno tuviera sus súper poderes. No hay nadie remotamente parecido en The Boo Devils. Desde fuera se ve a un grupo de rockers, todos parecidos. Cuero, tatuajes, rock and roll... te acercas, lo miras de cerca, y ves que todos somos diferentes. Manu viene del punk y del psicobilly. Joe, del rockabilly y del rock and roll fifties, Vicky, más rock and rolly sobre todo garaje. Diego, más de los 90 y el único con estudios reales de música. Le mola el indie, el grunge... probablemente entre sus grupos favoritos está Pearl Jam. Súper ecléctico... Y yo… pues ya me ves.

Eso se ve muchas veces en una furgoneta cuando se va de gira. Lo que suena en el coche puede ser un termómetro de lo que son.

Tenemos una cosa genial. Tenemos el 'Boo juego'. Cuando lo hay, es maravilloso. Hay una Liga, que, por cierto, gané. El 'Boo juego' consiste en básicamente en hacer cd's. Se va encargando uno, que recibe las canciones del resto de forma anónima. A veces hay temáticas. El juego consiste en adivinar quién ha metido cada canción, a ver cómo nos conocemos los unos a los otros. Vas ganando puntos según vas acertando. El máster también mete sus canciones, dedicadas a cada uno de nosotros. Esas valen doble. ¿Al final qué se escucha en la furgoneta? Desde Tony el Gitano hasta Social Distortion, Imelda May...

¿No hay un rollo muy bizarro también por su culpa? Muñecos, circo... ¿El resto del grupo soporta sus bizarradas?

¡El circo hay que meterlo por cojones! Yo tengo mis mierdas,desde luego. Pero cada uno del grupo es para echarle de comer aparte, desde luego.

¿Cómo lleva todo esto Vicky (batería de The Boo Devils)?

Lo lleva muy bien. Para estar con cuatro maromos, lo lleva genial. Saca su carácter cada dos por tres. Y la tratamos muy bien, la tenemos entre algodones. Pero tiene un carácter del copón. Se pone como una fiera cada dos por tres. Pero nos lleva bien. Aunque aguantarme a mí... Pregúntale a ella a ver qué te dice. Pero todos hemos tenido nuestros altibajos. Es lidiar con la banda, con el trabajo, con el tiempo que te quita, los esfuerzos... es muy duro. Ha habido altibajos, gente que se planteó a veces dejar la banda. Pero al final se lleva bien. Y Vicky también. Se mete mucha presión ella misma en las grabaciones y ha dado un salto cualitativo total. Está mucho más relajada. Ha crecido mogollón.

Muchas veces a los grupos les preguntan cómo se definen. Recuerdo que The Doors se definieron como "políticos eróticos". ¿Ustedes?

Qué difícil. Somos "Eurofuckers" ¿Qué te parece esa? ¿A que no está mal? The Boo Devils somos "Eurofuckers".

 

Esa definición de políticos eróticos... ellos, como muchos otros, se metían en política con sus letras. ¿Tienen interés en la política, en meter letras de ese tipo en las canciones?

La verdad es que no. No te voy a decir que no tengamos conciencia política. Cada uno tendrá la suya. No es una cosa que hablemos en la banda. Mezclar el rock y la política es respetable, pero, personalmente, y hablo por mí mismo, mi política es el sentido común. Más allá de cosas que podemos estar de acuerdo, en el resto soy bastante volátil. Igual eldisco que viene es la bandera de la república, vete a saber. A día de hoy, la política me parece aburrida. No me motiva absolutamente nada.

Volviendo a The Doors... Hace no mucho leí una entrevista a Jim Morrison y hablaba de una canción que en ese momento, 1971, TheDoors no había publicado. Luego salió en discos de recopilaciones y demos. Se llamaba "Rock and Roll Is Dead". Decía que ya se había inventado todo, que el rock se moría y que en 20 años alguien con un sintetizador iba a poner música en salas y la gente no vería grupos. ¿Jim Morrison tenía razón?

Sí, fue un profeta, pero se equivocaba también. Desde The Doors han salido bandas imprescindibles. ¿El rock está muerto? Bueno...

¿Navegan sobre algo muerto?

No, ni de coña. Lo que tiene el rock es que siempre es un superviviente nato. Puede tener altibajos, estar más de moda... puede ser inversamente proporcional la presencia de logotipos de rock encamisetas de H&M a lo que se escucha en garitos o a la gente que va a verlo en conciertos de verdad. Pero el rock no muere. Hay una escena donde menos lo imaginas. Pueblos con una escena y un público que alucinas, con gente de veintipocos años a la que le flipa el rock. Y hablo de este país. Es demasiado grande como para que esté muerto. Ojalá fuera más lucrativo el rock, pero no en el sentido chungo de la palabra. Ojalá permitiera vivir más de él. Pero hoy tiene su parte lógica lo del "Born to Lose".

(FOTOS: Juan José Lahuerta)

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